Universidad de Surrey, para BBC
A Ibn al-Haytham se le puede atribuir ser el creador del método científico.
Isaac Newton es, para muchos, el físico más importante de todos los tiempos.
Al menos, el padre indiscutible de la óptica moderna, o algo así nos dicen en la escuela.
Los niños estudian libros de texto en los que abundan lentes y prismas de su famoso experimento, sus estudios de la naturaleza de la luz y de reflexión, la refracción y la descomposición de la luz en los colores del arco iris.
No obstante, la verdad es un poco más gris y creo que es importante señalarlo: en el campo de la óptica, Newton descansa sobre los hombros de un gigante que vivió 700 años antes que él.
Se trata de al-Hassan Ibn al-Haytham, sin duda, un gran físico que merece pasar a los anales de la historia junto a Newton por su talla científica.
Ibn al-Haytham nació en el 965 AEC en lo que hoy es Irak. La mayoría del mundo occidental ni siquiera ha oído hablar de él. Como físico que soy, estoy asombrado ante la contribución de este hombre a esta rama científica.
Métodos modernos
El relato popular de la historia de la ciencia típicamente sugiere que ningún avance de relevancia tuvo lugar entre la antigua Grecia y la Europa renacentista.
Pero solo porque los países occidentales creen que se trata de años oscuros, no significa que también hubiera tal estancamiento en otras partes del mundo. De hecho, entre el siglo IX y XIII se dan los años dorados de la ciencia árabe.
Al-Haytham dirigió las primeras investigaciones científicas sobre la luz.
Se produjeron grandes avances en matemáticas, astronomía, medicina, física, química y filosofía. Entre los muchos genios de ese periodo, sobresale Ibn al-Haytham.
Ibn al-Haytham es considerado el padre del método científico moderno.
Como está comúnmente establecido, éste consiste en investigar un fenómeno para adquirir nuevo conocimiento o corregir e integrar tesis previas, a partir de la recopilación de datos a través de la observación y la medición, seguida por la formulación y prueba de hipótesis para explicar los datos.
Así es como se hace la ciencia en la actualidad y por eso confío en los avances que se derivan de ella.
Pero todavía se alega a menudo que ese método moderno no fue establecido sino hasta el siglo XVII por Francis Bacon y René Descartes.
No tengo duda, sin embargo, de que Ibn al-Haytham llegó primero.
De hecho, por su énfasis en los datos experimentales y la posibilidad de reproducir los resultados, se le llama a menudo "el primer científico de verdad".
Entendiendo la luz
Ibn al-Haytham fue el primer científico en dar cuenta de cómo vemos los objetos.
Probó con experimentos, por ejemplo, la falsedad de la llamada teoría de las emisiones (que defiende que luz procedente de los ojos ilumina los objetos que vemos), -en su momento aceptada por grandes pensadores como Platón o Euclides- y estableció la idea moderna de que vemos porque la luz la que entra por nuestros ojos.
Lo que también hizo, que ningún otro científico había intentado hasta entonces, fue usar matemáticas para describir y probar ese proceso.
Así que puede ser considerado como el primer físico teórico, también.
Pero quizás es más conocido por el invento de la cámara estenopeica o agujero de alfiler, y debería concedérsele el crédito de ser el descubridor de la ley de la refracción.
Además, puso en práctica los primeros experimentos de dispersión de la luz entre los diferentes colores que la componen, y estudió de las sombras, los arco iris y los eclipses.
Y, al observar la manera en que la luz se dispersa en la atmósfera, llegó a calcular que el espesor de la atmósfera era de unos 100 kilómetros, lo cual no está mal.
Estudios forzados
Jim al-Khalili
"Es increíble que sólo ahora estemos descubriendo la deuda que los físicos de hoy le deben a un hombre que vivió hace mil años"
Al igual que muchos otros académicos, Ibn al-Haytham realmente necesitaba tiempo y aislamiento para concentrarse en escribir sus muchos tratados, incluido su brillante trabajo en óptica.
Y tuvo una oportunidad poco oportuna cuando lo encarcelaron en Egipto entre 1011 y 1021, por haber fracasado en la tarea de ayudar a regular los desbordamientos del Nilo que le había encomendado un califa.
Mientras todavía estaba en Basora, Ibn al-Haytham alegaba que las inundaciones de otoño podían ser contenidas por un sistema de diques y canales, que además servirían como reservas para el verano.
Pero al llegar a El Cairo, enseguida se dio cuenta de que era imposible desde la perspectiva de la ingeniería. En lugar de admitir su error al peligroso y asesino califa, decidió fingir locura como forma de escapar al castigo.
Esto inmediatamente lo llevó a ser puesto en arresto domiciliario, lo que sin embargo le garantizó diez años de reclusión en los cuales pudo trabajar.
Movimiento de los planetas
Ibn al-Haytham fue liberado cuando murió el califa. Su regreso a Irak lo aprovechó para publicar unos cien trabajos sobre diferentes asuntos en física y matemáticas.
En un viaje por Medio Oriente, entrevisté a un experto en Alejandría que me mostró el reciente descubrimiento de algunos trabajos de Ibn al-Haytam sobre astronomía.
En ellos parece que llegó a desarrollar lo que se llama mecánica celestial, explicando la órbita de los planetas, con lo que se adelantó a europeos como Copérnico, Galileo, Kepler y Newton.
Es increíble que sólo ahora estemos descubriendo la deuda que los físicos de hoy le deben a un hombre que vivió hace mil años.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Un día como hoy "nos descubrieron", murió Mozart y nació Carreras
Sun, 05 Dec 2010 07:37:00 Enviar Imprimir
Fuente: Jmarcano.com
Cristóbal Colón llegó el 5 de diciembre del 1492 a la isla de Santo Domingo.
Un día como hoy, en el 1492, Cristóbal Colón al frente de una expedición integrada en su mayoría por españoles, descubrió la isla de Santo Domingo.
Cristóbal Colón descubrió la isla el 5 de diciembre de 1492, en los días finales de su primer viaje a "las indias". Colón y sus compañeros encontraron que estaba habitada por un gran población de amistosos indios Taínos (Arawacos), quienes le dieron la bienvenida a los exploradores.
Colón estableció un asentamiento improvisado en la costa norte, cerca de la ciudad actual de Cap Haïtien, el cual llamó La Navidad (por ser el 25 de diciembre). Usó los restos de la carabela Santa María, que había dado contra un arrecife coralino y zozobrado.
La tierra era fértil, pero de mayor importancia para los españoles fue el descubrimiento del oro que podía conseguirse por trueque con los nativos, quienes se adornaban con joyas, o extrayéndolo de los depósitos aluviales de la isla.
Los taínos llamaban a la isla de diversas maneras pero lo más común era Ayti o Hayti (tierra montañosa). Aunque inicialmente fueron amigables hacia los españoles, estos nativos respondieron violentamente contra la intolerancia y abusos de los recién llegados. Cuando Colón regresó a la Hispaniola en su segundo viaje en 1493, encontró que la Navidad había sido arrasada y eliminados sus habitantes. Pero no era fácil detener el interés del Viejo Mundo en la expansión y su cruzada de esparcir el Catolicismo; Colón estableció un segundo asentamiento, La Isabela, más hacia el Este.
Luego de varios intentos de establecer colonias en la costa norte de la Hispaniola, finalmente se estableció el primer asentamiento permanente en el Nuevo Mundo: Santo Domingo, establecido en la costa sur. Bajo la soberanía española, toda la isla llevó el nombre de Santo Domingo. Los indicios de la presencia de oro --la sangre vital del naciente sistema mercantilista-- y una población de nativos tratables que podían usarse como obreros se combinaron para atraer a muchos españoles durante los primeros años. La mayoría de ellos era simple aventureros que, por lo menos inicialmente, estaban más interesados en adquirir rápidamente riqueza mas que en asentarse en la tierra. Desde los inicios, las relaciones con los indios, a quienes maltrataban de manera inmisericorde, se deterioraron. Movidos por las incautaciones de alimentos y otras extorsiones, y los abusos hacia sus mujeres, los indios se rebelaron pero fueron dominados definitivamente en 1495.
Santo Domingo se convirtió en el primer puesto de avanzada del Imperio Español. Las expectativas iniciales de reservas de oro abundantes y de fácil acceso demostraron que no tenían fundamento; aún así la isla llegó a ser importante como asiento de la administración colonial, un punto inicial para las conquistas de otras tierras y como laboratorio para el desarrollo de políticas de gobierno de las nuevas posesiones. Fue en Santo Domingo que los españoles introdujero el sistema de repartimiento por el cual los peninsulares (personas nacidas en España y que residían en el Nuevo Mundo) recibían grandes concesiones de tierra y el derecho a usar los indios residentes en ellas en las labores.
Colón, que gobernó la colonia hasta 1499, intentó poner coto a los abusos más serios a los cuales eran sometidos los indios prohibiendo las expediciones contra ellos y regulando los impuestos informales impuestos por los colonizadores, los cuales, por las limitaciones impuestas por estas formas más suaves de explotación, empezaron a oponerse activamente a Colón. Debido a sus demandas, Colón ideó el sistema de repartimiento de distribución de tierra e indios; bajo este sistema, se otorgaba a perpetuidad, sin ninguna obligación para con las autoridades, un gran porción de terreno junto con los servicios de los indios que vivían allí. El sistema de repartimiento no mejoró la situación de los indios, y la corona española lo cambió instituyendo el sistema de encomienda en 1503.
Colón y su hermano Bartolomé cayeron en desgracia ante la mayoría de los colonos, como resultado de celos y avaricias, y luego también ante la corona debido a su incapacidad de mantener el orden. Ya antes de 1500, los terratenientes demostraron su poder conspirando exitosamente contra Colón. Su sucesor, Francisco de Bobadilla, fue nombrado juez principal y comisionado real por la corona española en 1499. Bobadilla puso en prisión a Colón y lo envió a España, pero pronto la Reina Isabel ordenó su liberación. Bobadilla demostró ser un administrador inepto y en 1503 fue sustituido por el más eficiente Nicolás de Ovando, quien asumió los cargos de gobernador y juez supremo. Ovando estableció las bases para el desarrollo de la isla. Durante su mandato, el sistema de repartimiento fue sustituido por el de encomienda. Debido a sus éxitos en iniciar las reformas deseadas por la corona --entre ellas, el sistema de encomienda-- Ovando recibió el título de Fundador del Imperio Español en las Indias.
Bajo el sistema de encomienda, todas las tierras pasaban, en teoría, a ser propiedad de la corona, y así los indios eran considerados como inquilinos en tierras reales. El derecho de la corona a servirse de los inquilinos podía transferirse en fideicomiso a colonos españoles (los encomenderos) por una concesión formal y el pago regular de tributo. Los encomenderos estaban autorizados a ciertos días de trabajo por los indios, convirtiéndose en sus custodios. Así los encomenderos asumían la responsabilidad de cuidar por el bienestar físico de los indios y de instruirlos en el Cristianismo. Una encomienda, teóricamente, no involucraba tenencia de la tierra; en la práctica, sin embargo, la posesión se ganaba por otros medios.
El duro trabajo que se le demandaba a los indios y las privaciones que sufrían demostraron la naturaleza artificial del sistema de encomienda, que efectivamente operaba bajo un sistema de honor debido a la ausencia de esfuerzos por parte de las autoridades españolas.
A la población taína de Santo Domingo le fue muy mal bajo el gobierno colonial. El tamaño exacto de la población indígena de la isla en 1492 nunca ha sido determinada, pero observadores de la época dieron estimados que variaban desde varios miles hasta varios millones. El Padre Bartolomé de Las Casas estimaba 3 millones, lo que ciertamente es una exageración. En todo caso, hubo cientos de miles de indígenas en la isla.
Las labores forzadas, abusos, enfermedades contra las cuales los indios no tenían inmunidad, y el crecimiento de la población mestiza contribuyeron, todos a la eliminación del Taino y de su cultura. Ya para 1548 la población taína se había reducido a aproximadamente 500 personas, y en 1550 solamente 150 indios vivían en la isla. Las consecuencias de ello fueron profundas. La necesidad de nueva fuerza laboral para el cultivo creciente de la caña de azúcar obligó a la importación de esclavos africanos empezando en 1503. Ya para 1520, solamente se usaba la mano de obra de los esclavos africanos.
Efemérides 5 de diciembre
Otras cosas que han pasado un 5 de Diciembre, como hoy:
•1791 Muere Wolfgang Amadeus Mozart
•1829 Tras varios años de guerra civil, sube al poder Juan Manuel de Rosas
•1870 Muere el escritor Alexandre Dumas (padre)
•1901 Nace Walter Elías Disney, dibujante y empresario estadounidense
•1925 Nace Anastasio Somoza Debayle, dictador nicaragüense
•1933 Abolición en EE.UU. de la llamada “Ley Seca”
•1946 Nace José Carreras, tenor español
•1946 La ONU se instala definitivamente en Nueva York
•1953 Muere Jorge Negrete, mítico actor y cantante mexicano
•1962 EE.UU. y la U.R.S.S. llegan a un acuerdo sobre la utilización pacífica del espacio
•1973 Paul McCartney lanza el album “Band on the Run”
•1991 Finaliza la reunión de presidentes iberoamericanos en la “multicumbre” de Cartagena.
Fuente: Jmarcano.com
Cristóbal Colón llegó el 5 de diciembre del 1492 a la isla de Santo Domingo.
Un día como hoy, en el 1492, Cristóbal Colón al frente de una expedición integrada en su mayoría por españoles, descubrió la isla de Santo Domingo.
Cristóbal Colón descubrió la isla el 5 de diciembre de 1492, en los días finales de su primer viaje a "las indias". Colón y sus compañeros encontraron que estaba habitada por un gran población de amistosos indios Taínos (Arawacos), quienes le dieron la bienvenida a los exploradores.
Colón estableció un asentamiento improvisado en la costa norte, cerca de la ciudad actual de Cap Haïtien, el cual llamó La Navidad (por ser el 25 de diciembre). Usó los restos de la carabela Santa María, que había dado contra un arrecife coralino y zozobrado.
La tierra era fértil, pero de mayor importancia para los españoles fue el descubrimiento del oro que podía conseguirse por trueque con los nativos, quienes se adornaban con joyas, o extrayéndolo de los depósitos aluviales de la isla.
Los taínos llamaban a la isla de diversas maneras pero lo más común era Ayti o Hayti (tierra montañosa). Aunque inicialmente fueron amigables hacia los españoles, estos nativos respondieron violentamente contra la intolerancia y abusos de los recién llegados. Cuando Colón regresó a la Hispaniola en su segundo viaje en 1493, encontró que la Navidad había sido arrasada y eliminados sus habitantes. Pero no era fácil detener el interés del Viejo Mundo en la expansión y su cruzada de esparcir el Catolicismo; Colón estableció un segundo asentamiento, La Isabela, más hacia el Este.
Luego de varios intentos de establecer colonias en la costa norte de la Hispaniola, finalmente se estableció el primer asentamiento permanente en el Nuevo Mundo: Santo Domingo, establecido en la costa sur. Bajo la soberanía española, toda la isla llevó el nombre de Santo Domingo. Los indicios de la presencia de oro --la sangre vital del naciente sistema mercantilista-- y una población de nativos tratables que podían usarse como obreros se combinaron para atraer a muchos españoles durante los primeros años. La mayoría de ellos era simple aventureros que, por lo menos inicialmente, estaban más interesados en adquirir rápidamente riqueza mas que en asentarse en la tierra. Desde los inicios, las relaciones con los indios, a quienes maltrataban de manera inmisericorde, se deterioraron. Movidos por las incautaciones de alimentos y otras extorsiones, y los abusos hacia sus mujeres, los indios se rebelaron pero fueron dominados definitivamente en 1495.
Santo Domingo se convirtió en el primer puesto de avanzada del Imperio Español. Las expectativas iniciales de reservas de oro abundantes y de fácil acceso demostraron que no tenían fundamento; aún así la isla llegó a ser importante como asiento de la administración colonial, un punto inicial para las conquistas de otras tierras y como laboratorio para el desarrollo de políticas de gobierno de las nuevas posesiones. Fue en Santo Domingo que los españoles introdujero el sistema de repartimiento por el cual los peninsulares (personas nacidas en España y que residían en el Nuevo Mundo) recibían grandes concesiones de tierra y el derecho a usar los indios residentes en ellas en las labores.
Colón, que gobernó la colonia hasta 1499, intentó poner coto a los abusos más serios a los cuales eran sometidos los indios prohibiendo las expediciones contra ellos y regulando los impuestos informales impuestos por los colonizadores, los cuales, por las limitaciones impuestas por estas formas más suaves de explotación, empezaron a oponerse activamente a Colón. Debido a sus demandas, Colón ideó el sistema de repartimiento de distribución de tierra e indios; bajo este sistema, se otorgaba a perpetuidad, sin ninguna obligación para con las autoridades, un gran porción de terreno junto con los servicios de los indios que vivían allí. El sistema de repartimiento no mejoró la situación de los indios, y la corona española lo cambió instituyendo el sistema de encomienda en 1503.
Colón y su hermano Bartolomé cayeron en desgracia ante la mayoría de los colonos, como resultado de celos y avaricias, y luego también ante la corona debido a su incapacidad de mantener el orden. Ya antes de 1500, los terratenientes demostraron su poder conspirando exitosamente contra Colón. Su sucesor, Francisco de Bobadilla, fue nombrado juez principal y comisionado real por la corona española en 1499. Bobadilla puso en prisión a Colón y lo envió a España, pero pronto la Reina Isabel ordenó su liberación. Bobadilla demostró ser un administrador inepto y en 1503 fue sustituido por el más eficiente Nicolás de Ovando, quien asumió los cargos de gobernador y juez supremo. Ovando estableció las bases para el desarrollo de la isla. Durante su mandato, el sistema de repartimiento fue sustituido por el de encomienda. Debido a sus éxitos en iniciar las reformas deseadas por la corona --entre ellas, el sistema de encomienda-- Ovando recibió el título de Fundador del Imperio Español en las Indias.
Bajo el sistema de encomienda, todas las tierras pasaban, en teoría, a ser propiedad de la corona, y así los indios eran considerados como inquilinos en tierras reales. El derecho de la corona a servirse de los inquilinos podía transferirse en fideicomiso a colonos españoles (los encomenderos) por una concesión formal y el pago regular de tributo. Los encomenderos estaban autorizados a ciertos días de trabajo por los indios, convirtiéndose en sus custodios. Así los encomenderos asumían la responsabilidad de cuidar por el bienestar físico de los indios y de instruirlos en el Cristianismo. Una encomienda, teóricamente, no involucraba tenencia de la tierra; en la práctica, sin embargo, la posesión se ganaba por otros medios.
El duro trabajo que se le demandaba a los indios y las privaciones que sufrían demostraron la naturaleza artificial del sistema de encomienda, que efectivamente operaba bajo un sistema de honor debido a la ausencia de esfuerzos por parte de las autoridades españolas.
A la población taína de Santo Domingo le fue muy mal bajo el gobierno colonial. El tamaño exacto de la población indígena de la isla en 1492 nunca ha sido determinada, pero observadores de la época dieron estimados que variaban desde varios miles hasta varios millones. El Padre Bartolomé de Las Casas estimaba 3 millones, lo que ciertamente es una exageración. En todo caso, hubo cientos de miles de indígenas en la isla.
Las labores forzadas, abusos, enfermedades contra las cuales los indios no tenían inmunidad, y el crecimiento de la población mestiza contribuyeron, todos a la eliminación del Taino y de su cultura. Ya para 1548 la población taína se había reducido a aproximadamente 500 personas, y en 1550 solamente 150 indios vivían en la isla. Las consecuencias de ello fueron profundas. La necesidad de nueva fuerza laboral para el cultivo creciente de la caña de azúcar obligó a la importación de esclavos africanos empezando en 1503. Ya para 1520, solamente se usaba la mano de obra de los esclavos africanos.
Efemérides 5 de diciembre
Otras cosas que han pasado un 5 de Diciembre, como hoy:
•1791 Muere Wolfgang Amadeus Mozart
•1829 Tras varios años de guerra civil, sube al poder Juan Manuel de Rosas
•1870 Muere el escritor Alexandre Dumas (padre)
•1901 Nace Walter Elías Disney, dibujante y empresario estadounidense
•1925 Nace Anastasio Somoza Debayle, dictador nicaragüense
•1933 Abolición en EE.UU. de la llamada “Ley Seca”
•1946 Nace José Carreras, tenor español
•1946 La ONU se instala definitivamente en Nueva York
•1953 Muere Jorge Negrete, mítico actor y cantante mexicano
•1962 EE.UU. y la U.R.S.S. llegan a un acuerdo sobre la utilización pacífica del espacio
•1973 Paul McCartney lanza el album “Band on the Run”
•1991 Finaliza la reunión de presidentes iberoamericanos en la “multicumbre” de Cartagena.
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Pedro De León Concepción
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República Dominicana
sábado, 4 de diciembre de 2010
Escudo Nacional Dominicano
Es nuestro centro de bandera, colocado igual que el corazón en nuestros cuerpos. Es nuestro ardoroso distintivo, representando la indómita calidad ciudadana de todos los buenos dominicanos.
El Escudo Nacional o Escudo de Armas de la República Dominicana, lleva los mismos colores de la bandera, dispuestos de igual manera, cruzada por la cruz blanca en cuyo centro va un libro de los Evangelios, abierto en Juan 7-31 que dice "LA VERDAD OS HARA LIBRES". Sobre el libro hay una cruz, que simboliza la redención, la entrega del país a los principios cristianos. El libro y la cruz esta bordeados de seis hades de banderas, tres a cada lado. En la parte alta va una cinta azul, con la leyenda "DIOS, PATRIA Y LIBERTAD".
En la parte baja hay una cinta roja que dice REPÚBLICA DOMINICANA. A la izquierda va un ramo de laurel y a la derecha uno de palma.
Usos del Escudo
-El escudo de las armas se encuentra situado en el centro de la bandera.
-Debe estar colocado en un lugar visible en las oficinas publicas; recintos militares y policiales; en las embajadas y consulados dominicanos en el exterior; en la gorra de los militares y policías; en todos los documentos públicos.
Nuestro Escudo de Armas también fue ideado y diseñado por Juan Pablo Duarte.
El escudo esta oficializado desde el 1913.
El Escudo Nacional o Escudo de Armas de la República Dominicana, lleva los mismos colores de la bandera, dispuestos de igual manera, cruzada por la cruz blanca en cuyo centro va un libro de los Evangelios, abierto en Juan 7-31 que dice "LA VERDAD OS HARA LIBRES". Sobre el libro hay una cruz, que simboliza la redención, la entrega del país a los principios cristianos. El libro y la cruz esta bordeados de seis hades de banderas, tres a cada lado. En la parte alta va una cinta azul, con la leyenda "DIOS, PATRIA Y LIBERTAD".
En la parte baja hay una cinta roja que dice REPÚBLICA DOMINICANA. A la izquierda va un ramo de laurel y a la derecha uno de palma.
Usos del Escudo
-El escudo de las armas se encuentra situado en el centro de la bandera.
-Debe estar colocado en un lugar visible en las oficinas publicas; recintos militares y policiales; en las embajadas y consulados dominicanos en el exterior; en la gorra de los militares y policías; en todos los documentos públicos.
Nuestro Escudo de Armas también fue ideado y diseñado por Juan Pablo Duarte.
El escudo esta oficializado desde el 1913.
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Pedro De León Concepción
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Bandera Nacional Dominicana
Corresponde a tres mujeres haber confeccionado y bordado la primera bandera dominicana, la misma que fue enarbolada en la noche del 27 de febrero de 1844, cuando junto al trabucazo se dio el grito de independencia. Esas tres mujeres son María Trinidad Sánchez, quien la confeccionó y Concepción Bona, que la bordó acompañada de su prima María de Jesús Piña.
Tanto la forma como los colores que debían figurar en la Bandera Nacional Dominicana, fueron aprobados en fecha 16 de julio de 1838, cuando el patricio Juan Pablo Duarte los presentó a sus compañeros de La Trinitaria. En esas mismas fecha y reunión se determinó que el nombre del territorio dominicano, una vez liberado de yugo haitiano, sería República Dominicana.
En ese evento, todos los reunidos en la clandestinidad tomaron el juramento sacrosanto, plasmado en un documento, uno de los más importantes de la historia dominicana, que reza así: "En nombre de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Onmipotente; juro y prometo por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del Gobierno haitiano, y a implantar una República libre e independiente de toda dominación extranjera que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesados por una cruz blanca".
Casi seis años después de ese magno evento, en la noche del 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella izaron el pabellón tricolor en lo alto de la Puerta del Conde, ubicada en el baluarte de San Genaro.
Es el principal de los Símbolos Patrios, que refleja la excelsitud de la Nacionalidad de la cual estamos orgullosos todos los que nos sentimos ser verdaderos dominicanos. Ya lo dijo en forma poética esa gloria dominicana de las letras, Gastón Fernando Deligne, cuando escribió lo siguiente:
Que linda en el tope estás,
dominicana bandera,
quien te viera, quien te viera,
más arriba, mucho más.
La bandera es considerada como la máxima insignia de la Patria, pues sus colores son como la personalidad nacional, como los rasgos físicos del país. El color azul, en la bandera, significa los sagrados ideales del pueblo y el cielo azul que cubre el territorio dominicano. El color rojo simboliza la sangre derramada por los héroes nacionales. El color blanco en forma de cruz, es la paz y la confraternidad que por siempre habrá de existir entre todos los dominicanos, y entre estos y las demás naciones del mundo.
Por ley, la No. 360 de 1943, y sus modificaciones, el uso de la Bandera Nacional está reglamentado: debe ondear en todos los edificios públicos e instalaciones militares y judiciales. Todo el pueblo debe izarla en sus hogares los días de fiestas patrias.
Las naves marítimas y aéreas nacionales la deben llevar izada. Las escuelas, colegios y universidades y, en general, las entidades educativas deben rendirle homenaje y presentarla izada a sus estudiantes.
El presidente de la Republica la lleva cruzada en su pecho, en la banda presidencial.
Las embajadas y consulados dominicanos la deben también izarla en sus oficinas ubicadas en el exterior; además en las residencias de embajadores nacionales debe izarse, durante las fechas patrias dominicanas, junto a la bandera del país donde presentan sus servicios.
La bandera que usan los buques mercantes no llevara
Tanto la forma como los colores que debían figurar en la Bandera Nacional Dominicana, fueron aprobados en fecha 16 de julio de 1838, cuando el patricio Juan Pablo Duarte los presentó a sus compañeros de La Trinitaria. En esas mismas fecha y reunión se determinó que el nombre del territorio dominicano, una vez liberado de yugo haitiano, sería República Dominicana.
En ese evento, todos los reunidos en la clandestinidad tomaron el juramento sacrosanto, plasmado en un documento, uno de los más importantes de la historia dominicana, que reza así: "En nombre de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Onmipotente; juro y prometo por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del Gobierno haitiano, y a implantar una República libre e independiente de toda dominación extranjera que se denominará República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesados por una cruz blanca".
Casi seis años después de ese magno evento, en la noche del 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella izaron el pabellón tricolor en lo alto de la Puerta del Conde, ubicada en el baluarte de San Genaro.
Es el principal de los Símbolos Patrios, que refleja la excelsitud de la Nacionalidad de la cual estamos orgullosos todos los que nos sentimos ser verdaderos dominicanos. Ya lo dijo en forma poética esa gloria dominicana de las letras, Gastón Fernando Deligne, cuando escribió lo siguiente:
Que linda en el tope estás,
dominicana bandera,
quien te viera, quien te viera,
más arriba, mucho más.
La bandera es considerada como la máxima insignia de la Patria, pues sus colores son como la personalidad nacional, como los rasgos físicos del país. El color azul, en la bandera, significa los sagrados ideales del pueblo y el cielo azul que cubre el territorio dominicano. El color rojo simboliza la sangre derramada por los héroes nacionales. El color blanco en forma de cruz, es la paz y la confraternidad que por siempre habrá de existir entre todos los dominicanos, y entre estos y las demás naciones del mundo.
Por ley, la No. 360 de 1943, y sus modificaciones, el uso de la Bandera Nacional está reglamentado: debe ondear en todos los edificios públicos e instalaciones militares y judiciales. Todo el pueblo debe izarla en sus hogares los días de fiestas patrias.
Las naves marítimas y aéreas nacionales la deben llevar izada. Las escuelas, colegios y universidades y, en general, las entidades educativas deben rendirle homenaje y presentarla izada a sus estudiantes.
El presidente de la Republica la lleva cruzada en su pecho, en la banda presidencial.
Las embajadas y consulados dominicanos la deben también izarla en sus oficinas ubicadas en el exterior; además en las residencias de embajadores nacionales debe izarse, durante las fechas patrias dominicanas, junto a la bandera del país donde presentan sus servicios.
La bandera que usan los buques mercantes no llevara
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